Nuestra Señora de Aguasantas despierta, una vez más, la devoción y el fervor que los jerezanos sienten hacia Ella

'Jara y Jerez' ante Nuestra Señora de Aguasantas. /MARI PAZ ROMERO
'Jara y Jerez' ante Nuestra Señora de Aguasantas. / MARI PAZ ROMERO

MARI PAZ ROMERO

Nuestra Señora de Aguasantas despertó, ayer, una vez más, la devoción y el fervor que los jerezanos sienten hacia Ella. Jerez de los Caballeros se vistió de gala para acompañar a su Patrona en el traslado hacia su Santuario, donde se ponía fin a los tradicionales cultos que, desde el pasado mes de agosto, se han celebrado en la iglesia de Santa María de la Encarnación, organizados por la Hermandad de Nuestra Señora de Aguasantas. Cultos que han tenido como protagonista, la solemne novena dedicada a cofradías y hermandades, niños bautizados, jóvenes confirmados, niños de primera comunión, enfermos, parroquias, familia, difuntos y Cáritas, y que tenían como colofón el traslado de la Patrona.

Nuestra Señora de Aguasantas, ataviada perfectamente para la ocasión, sobre un lecho de flores blancas y rosas, partía desde «Santa María», tras la celebración de la Eucaristía, oficiada por el párroco del municipio, Antonio María Rejano. Le antecedía un cortejo de jerezanos y jerezanas entre los que se encontraban autoridades civiles y religiosas, representantes de las distintas hermandades y cofradías jerezanas, miembros de la Hermandad de 'Nuestra Señora de Aguasantas', y la Banda de Cornetas y Tambores 'Nuestra Señora del Rosario'.

A su salida, en el Llano de Santa María, se vivió un momento especial. El grupo de baile folklórico 'Jara y Jerez' dedicó a la Virgen varias obras representativas del folklore tradicional extremeño ante la mirada y el disfrute de los allí presentes.

A su finalización, Nuestra Señora de Aguasantas inició el traslado hacia su Santuario, recorriendo las principales calles del municipio y bajo la luz de las velas de los fieles que la acompañaban. No obstante, fue en la entrada a su Santuario, bajo una lluvia de pétalos, entre vítores, donde los sentimientos y las emociones volvieron a florecer junto al anhelo y la espera por verla de nuevo procesionar.