La radiante celebración de la Resurrección alivia el desánimo de una Semana Santa trastocada por el mal tiempo

Santo Encuentro en la Fuente de los Santos./P.D.
Santo Encuentro en la Fuente de los Santos. / P.D.

La Cofradía de Santo Domingo de Guzmán y Nuestra Señora del Rosario ha coronado la Semana Santa con una procesión alegre y plena de gozo

Paula Díaz
PAULA DÍAZ

La luz y el gozo han puesto un gran broche a una Semana Santa aciaga en sus momentos más intensos, a causa del mal tiempo que desde la noche del Miércoles y hasta el Viernes Santo trastocó su desarrollo en buena medida.

El sol ha lucido en el cielo que como, cada Domingo de Resurrección, ha servido de Palio al hermoso Paso de la Virgen del Rosario, haciendo resplandecer, al tiempo, el momento culmen de esta celebración, el reencuentro en la Madre y el Hijo en la Fuente de los Santos, abarrotada de público. El momento ha sido emocionante, con los costaleros de la virgen y del Paso del Resucitado subiendo los brazos al cielo para representar el abrazo de ambas imágenes, ante la tradicional suelta de globos de ecolores y el estrépito de cornetas y tambores.

La procesión ha seguido su curso hacia la Plaza de España, también muy concurrida, siendo en este escenario donde, miembros de Grupo Joven de la Cofradía del Coronado han regalado una petalada a la Virgen del Rosario. Ha sido un ofrecimiento de la citada Cofradía que la noche del pasado Jueves no pudo obsequiar a su Virgen de la Amargura con esta lluvia de pétalos de rosas, a causa del mal tiempo.

Así ha terminado la Semana Santa, incompleta para varias cofradías. La parte más amarga la han vivido la Cofradía del Señor Ecce-Homo que vió acortado su recorrido el Miércoles en una noche desapacible. También la Archicofradía del Santísimo Sacramento que apenas pudo asomarse a la calle y vió concentradas sus emociones en el templo patronal y la Cofradía del Señor Coronado de Espinas que también concentró el sentimiento y la devoción en la ermita de los Santos Mártires, viviendo momentos íntimos de gran emotividad. La Hermandad de la Esperanza Macarena brilló, sin embargo, en la 'madrugá' jerezana y la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno derrochó fervor la tarde del Viernes en el interior de la iglesia visigoda de Santa María, pues tampoco pudo llevar a cabo la Procesión Oficial del Santo Entierro.