Miguel Gil del Río pregona la Semana Santa Jerezana con versos emocionados, vivencias y sentimiento cofrade

Miguel Gil del Río, durante el Pregón./M. P. R.
Miguel Gil del Río, durante el Pregón. / M. P. R.

Guiado por el sueño de un niño, unas veces real y otras imaginado, su Pregón ha estado impregnado de su fe, sus recuerdos, su condición de maestro y de jerezano cofrade, con exaltación de los momentos y las imágenes que explican la significación de este acontecimiento único en la vida de la ciudad templaria

PAULA DÍAZ

Miguel Gil del Río, jerezano, maestro, hombre de fe y gran cofrade, ha ofrecido este domingo el Pregón de la Semana Santa de Jerez de los Caballeros 2019. En este acto oficial, celebrado en el cine-teatro Balboa, orlado por las voces de la Coral de la Escuela Municipal de Música y con la presencia junto al pregonero de la alcaldesa de la ciudad, Virginia Borrallo; el párroco, Antonio María Rejano; el presidente de la Junta de Cofradías, Francisco Gallardo, y Antonio José Carrasco, encargado de su presentación, Miguel Gil ha abierto las puertas del acontecimiento más grande y único en la vida de la ciudad templaria y lo ha hecho con versos emocionados, con una vivencia profunda y con sentimiento cofrade.

Antonio José Carrasco ha destacado del pregonero su disciplina, su constancia, sus valores cristianos y su quehacer cofrade en el conjunto de la Semana Santa jerezana y en el seno de la Real y Pontificia Cofradía de Santo Domingo de Guzmán y Nuestra Señora del Rosario, a la que se encuentra vinculado especialmente. Agradecido por su amistad, ha destacado la labor de Miguel Gil para este acto, con un Pregón nacido del corazón.

Guiado por el sueño de un niño, unas veces real y otras imaginado, el pregonero ha comenzado su intervención bajo el cielo musical de una obra del jerezano Rafael Carrasco y recordando con emoción y admiración a tres personas que le han animado a aceptar este honor y responsabilidad: Miguel Domínguez, espejo en su vida cofrade; Eloisa Carrasco, cofrade con mayúsculas de la Semana Santa y Manuel Rodríguez, cofrade tardío pero entregado con pasión a esta vivencia en la mencionada Cofradía de Santo Domingo de Guzmán y Nuestra Señora del Rosario.

Embebido en el sueño de aquel niño que fue y que como tantos otros jerezanos, jugó con pasos e imágenes de cartón, abriendo su corazón al sentimiento de esta Semana Santa desde la mejor tribuna, «los hombros de su padre», Miguel Gil del Río ha descrito el paisaje y el alma de esta celebración, y se ha dispuesto a entregar un Pregón íntimo, poniéndose el capirote de nazareno para ocupar un lugar en cada tramo de la «gran cofradía» que representa, ha dicho, la Semana Santa de Jerez de los Caballeros, anhelando llegar, como así ha hecho, al corazón de cada cofrade, de cada jerezano.

Pero antes de adentrarse en ese itinerario, ha querido poner de relieve que el amor a la Semana Santa en Jerez se transmite de generación en generación, siendo, ha expresado, lo que la hace tan única, al tiempo que ha recordado a sus maestros Francisco Redondo y Casimiro González y lo esencial del binomio escuela-familia, en esa labor de transmisión.

Acompañadas, por momentos por un montaje de sonido e imágenes en blanco y negro, sus palabras han recorrido el camino de la Semana Mayor Jerezana, entre versos emocionados, vivencias y el sueño del niño pegado a su corazón pregonero. Así ha dedicado hermosas palabras al bullicio, el estreno, la luz y los sonidos que acompañan la celebración del Domingo de Ramos, con versos para la reina del barrio catalino, Nuestra Señora del Rosario. Poesía y narración para destacar el ejercicio de la caridad por la Hermandad de Penitentes del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y apelar a la misma, al tiempo que subrayar la significación de Jesús en la Cruz.

El pregonero ha elevado también el sentido de la estación de penitencia del Martes Santo, con la Antigua y Pontifica Cofradía de Jesús Orando en el Huerto y Nuestra Señora del Rosario, destacando su seriedad y el bello y sereno contraste sobre la base de su oración, dedicando finalmente versos de hondura a su Virgen del Silencio. Del Miércoles Santo, Miguel Gil, ha ensalzado la pasión, el momento de la salida de la procesión de la Cofradía del Señor Ecce-Homo en la Plaza de España, la significación de lo que representa, la entrega de los costaleros y sus recuerdos en torno a la Virgen de los Dolores a la que también ha envuelto con hermosos versos.

Y se ha adentrado en la descripción del Jueves Santo, comenzando por la Real y Pontificia Archicofradía del Santísimo Sacramento, destacando la representación de la institución de la Eucaristía, la grandeza y el mensaje de su Cristo de la Piedad, para aprovechar la referencia a su Virgen de la Paz y pedir por ella, por la paz en el mundo, ante situaciones actuales como el drama de la inmigración y el terrorismo islámico. Y con versos delicados también finalmente ha elogiado la belleza serena de esa imagen que culmina la procesión celeste.

Con el mismo sentimiento, ha hablado a los presentes de la amplísima procesión que organiza la Real y Pontificia Cofradía del Señor Coronado de Espinas, Santísimo Cristo de la Flagelación y María Santísima de la Amargura. Con una cantera fundamental, ha dicho, en el barrio de los Mártires, y con un desfile descrito por un largo cordón blanco y morado, los colores de la túnica prolongada en una cola de tela, siendo la única cofradía que la conserva. Y más versos, esta vez para la Amargura que corona la noche del Jueves Santo.

Su Pregón se ha detenido después en la madrugada del Viernes, con palabras impregnadas del Amor que acompaña la salida de la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Amor y María Santísima de la Esperanza Macarena, la segunda más joven de la Semana Santa de Jerez, pregonera de la Esperanza de esta ciudad y a la que ha dedicado también un sentido poema.

Llegando al amanecer del Viernes Santo, sus palabras se han entregado a la emoción describiendo ese Paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno que parece volar, ha dicho, sobre los hombros costaleros por la Plaza de España en la ceremonia singular del Encuentro. Ha evocado aquí la vivencia de emigrantes, como él ha sido, que vienen a Jerez para llevar a ese Jesús y ha desplegado el universo de sus vivencias para contar el discurrir de la gran procesión del Santo Entierro con el Paso de Jesús yacente, pleno de realismo y con la participación de muchos nazarenos. La poesía ha quebrado de nuevo su voz con versos para la Soledad que esa noche camina, sin embargo, alumbrada por cientos de mujeres que comparten su dolor.

Su intervención ha llegado al momento culmen con la narración de la Resurrección de Jesús, marco para dedicar hermosos versos a su «Virgen guapa y linda», Nuestra Señora del Rosario, para describir la alegre ceremonia del Encuentro entre la Madre y el Hijo en la Fuente de los Santos y para subrayar el triunfo de la vida. Finalmente, Miguel Gil ha querido dar la enhorabuena a la Junta de Cofradías por apadrinar la creación de la Asociación de hermanos y hermanas costaleros de la Semana Santa Jerezana, «imprescindibles».

Y al fin el niño que soñaba se ha encontrado con el pregonero dichoso de compartir el mayor honor para un jerezano, ensalzar su Semana Santa, en su caso contemplada desde una perspectiva de enorme riqueza, como maestro, emigrante, hijo, padre y abuelo. La ovación del público ha sido grande y sincera por tan preciado regalo.