Todo un artesano del corcho

Manuel Zamora Parra dedica buena parte de su tiempo a realizar objetos de decoración con este material

Manuel Zamora rodeado de algunas de sus creaciones
Afición

Manuel Zamora Parra ha vivido prácticamente toda su vida ligado al mundo de la construcción, lo suyo ha sido concebir estructuras y crear edificios de distinto tipo. Ahora, en su jubilación, sus manos y su mente continúan inmersas en un afán creativo que le lleva a ocupar buena parte de su tiempo de ocio, realizando trabajos artesanales en los que emplea un material muy extremeño, dice, el corcho. Natural de Burguillos del Cerro, tras una larga etapa en Barcelona recaló hace ya muchos años en Jerez de los Caballeros, el pueblo natal de su esposa Manuela, para llevar a cabo la construcción del hotel "Los Templarios", del que por cierto tiene una réplica realizada en corcho, junto a otras maquetas de edificios que también han marcado su vida profesional y le han llevado a recorrer buena parte de España.

La afición al corcho le viene de lejos, "es un material muy modelable y me gusta mucho", afirma. Su casa es un pequeño museo de trabajos artesanales que ha ido realizando con este material, aunque muchas de sus creaciones se las ha regalado a los propietarios de algunos bares de Jerez y sobre todo a sus hijos, a los que asegura, tiene surtidos de todos los artículos que realiza con láminas de corcho que él mismo corta y prepara y también con tapones de corcho que le regalan. Con mucha sencillez pero también con orgullo muestra algunos de los objetos artesanales que ha hecho en el tiempo que dura ya su afición, entre ellos un botellero coronado en su parte superior por un recipiente, también de corcho, para enfriar las botellas de vino o cava y que luce espléndido en la cocina de su casa. Llaman la atención las mesas que realiza, cada una con un diseño distinto, además de: marcos, portafotos, baúles, revisteros, huchas y otros objetos a los que perfectamente se les puede dar una utilidad y con un gran valor desde el punto de vista decorativo. No obstante, Manuel no tiene preferencias a la hora de dar forma al corcho, "todo lo que me viene a la cabeza lo hago y siempre diferente, a mi no me gusta copiar".

A esta labor artesanal que lleva a cabo con el corcho que compra, piezas de este material que le dan y tapones, le dedica varias horas al día, siguiendo un proceso laborioso que requiere de mucha paciencia. "Lo primero que hago es hacer un molde de madera y luego ya lo voy revistiendo de corcho que hay que recortar y pegar con mucha paciencia". Y lo hace por gusto y por entretenimiento, siendo su mayor satisfacción que sus hijos sean quienes más lo disfruten, pues aunque no le importaría exponer sus creaciones, reconoce que es algo que le da pereza, " ya está uno mayor", expresa.  Lo cierto es que resulta un placer contemplar sus obras.