Un año de cárcel para dos trabajadoras por hurtar cientos de joyas a Cristian Lay

Antonio F. M. C. defendió ayer que la compra de las joyas fue legal./C. MORENO
Antonio F. M. C. defendió ayer que la compra de las joyas fue legal. / C. MORENO

La Audiencia condena a la dueña de una de las tiendas que compraron las piezas y otro de los acusados fue juzgado ayer por el mismo hecho

EVARISTO FDEZ. DE VEGA

La Audiencia Provincial de Badajoz impondrá sendas penas de un año de prisión a dos mujeres que se han reconocido autoras de la sustracción de joyas denunciada por la firma Cristian Lay de Jerez de los Caballeros, un delito por el que también será condenada a diez meses de cárcel la propietaria de una platería de Olivenza que les compró buena parte de las piezas sustraídas.

Por esos mismos hechos fue juzgado ayer otro empresario de Badajoz dedicado a la compraventa de oro para el que la Fiscalía pide otros diez meses de prisión. También es acusado de haber cometido un delito de receptación, pero en su caso no se conformó con la pena que proponía el Ministerio Fiscal y en la vista que se celebró ayer defendió que cuando adquirió esas piezas desconocía que fueran robadas.

En el escrito de calificación provisional realizado por el Ministerio Público se explica que Lourdes S. H. y Teresa H. G., que son tía y sobrina, trabajaron hasta junio y diciembre de 2014 para la empresa Gemas Extremeñas S.L., que está en Jerez de los Caballeros. Esta firma, a su vez, colaboraba con Cristian Lay, dedicada a la venta de elementos de bisutería y joyería por catálogo.

Ambas aprovecharon el desempeño de sus funciones para sustraer en 2014 gran cantidad de piezas de oro, plata de ley y plata chapada provenientes de la empresa Cristian Lay que debían ser montadas por la empresa Gemas Extremeñas. Una vez que tenían las piezas en su poder, las vendieron a joyerías y establecimientos de compraventa de oro radicadas en la provincia de Badajoz.

Entre mayo y noviembre de 2014 Lourdes S. H. vendió en la joyería platería Tres A de Olivenza 183 piezas de bisutería de plata (1.802 gramos) con un valor de 1.448 euros, así como 757 unidades de productos de plata de ley (3.367 gramos) valorados en 13.475 euros. Ese establecimiento era propiedad de Ana M. J. D., que conocía el origen ilícito de las piezas.

Lourdes S. H. realizó otras cuatro entregas en una tienda de compraventa de oro de Zafra por un valor de 360 euros.

En ese mismo negocio de Zafra, Teresa H. G. vendió siete piezas de oro por un valor de 2.472 euros. Además, hizo cuatro entregas de oro en un establecimiento de Badajoz por un valor de 1.721 euros, y 7 ventas de oro en otro establecimiento de Zafra por 2.472 euros.

Finalmente, Teresa H. G. efectuó seis ventas de productos de oro por un precio de 2.182 euros en el establecimiento Joyerías CM, que se encuentra en la avenida Juan Sebastián Elcano de Badajoz y que es propiedad de Antonio F. M. C., que según la Fiscalía era conocedor del origen ilícito de las piezas.

El Ministero Público llegó a la conclusión de que los hechos relatados constituían dos delitos continuados de hurto de los que fueron acusadas Lourdes S. H. y Teresa H. G., así como tres delitos de blanqueo de capitales de los que se responsabilizaba tanto a las mujeres que sustrajeron las piezas como a los propietarios de tres de los establecimientos que se las compraron. Para cada uno de los delitos de hurto proponía 18 meses de prisión, mientras que para los de blanqueo de capitales solicitaba seis años de cárcel y la inhabilitación especial para ejercicio de profesión u oficio durante tres años.

Sentencia previa

El juicio en el que iba a ser vista esta causa debía tener lugar ayer, pero tres de los cinco acusados alcanzaron un acuerdo previo por el que se rebaja de forma sustancial la pena.

Las dos mujeres que sustrajeron las joyas serán condenadas por un delito continuado de hurto a un año de prisión. Además, Teresa H. G. deberá indemnizar a Cristian Lay con 8.938 euros, mientras que Lourdes S. H. tendrá que devolver 15.283 euros.

También fue condenada a diez meses de prisión por un delito de receptación Ana M. J. D., mientras que se retira la acusación que pesaba contra Marcelina F. M., propietaria de una tienda de compraventa de Badajoz, al no quedar acreditado que cometiera el delito de receptación.

Rechaza los cargos

El quinto acusado, que defiende su inocencia, no aceptó la sentencia de conformidad que le ofrecía la Fiscalía y decidió ir a juicio. Antonio F. M. C. confirmó ayer que en un plazo de seis meses realizó seis compras de oro distintas a Teresa H. G. sin saber que las piezas habían sido hurtadas en Cristian Lay. «Esas operaciones las hice legalmente y quedaron registradas en el libro que revisa diariamente la Policía Nacional para detectar posibles delitos. En ningún momento pensé que pudieran tener una procedencia ilícita».

La Fiscalía, que tiene confirmadas esas seis ventas por un valor de 2.182 euros, mantiene la acusación pero rebaja la calificación del delito cometido a receptación, para el que pide diez meses de prisión.